Consejos de experta para reforzar tu autoestima

Meditando, visualizando, leyendo, escribiendo diarios íntimos, escribiendo cuentos terapéuticos… Estarás tomando caminos que son diferentes modos de buscarte, reconocerte y sobre todo encontrarte con aquellas partes tuyas que no conocías y no sabías que, como bellísimas alas, podías desplegar para volar y engrandecer tu mundo interior.

Para que pensamientos y acciones coincidan y te lleves hacia donde quieres llevarte es bueno recordar los aciertos, aprender de los errores en vez de quedarse lamentando fracasos pasados que ya no pueden modificarse-la autocompasión no es compatible con la evolución-, no en ese pasado; no ayer; pero con los que puedes hacer mucho hoy: no repetirlos. Recordar es una garantía de no repetir.

Plantéate una rutina

Dedica un tiempo semanal o diario para comenzar a trabajar contigo misma. Utiliza ese tiempo que empleas en  en exceso, hacer compras compulsivas, fumar o lamentar tu mala  para cambiar lo que puedes cambiar.

Comienza por la respiración:

-Te pones muy cómoda (en lo posible tumbada), en algún sitio que garantice que no te interrumpirán, comienzas a respirar para ir relajando cada parte de tu  y, para eso seguiremos un consejo de Taisha Abelar en su novela “Donde cruzan los brujos”:

“Cuando nuestra respiración es , nuestras mentes están quietas. Si es errática, la mente se estremece como las hojas agitadas.

Si la respiración es agitada, la mente se pone inquieta continuó Clara-. A fin de aquietar la mente, lo mejor es comenzar por aquietar la respiración -me dijo que mantuviera la espalda recta y me concentrara en mi respiración hasta que estuviera suave y rítmica, como la de un bebé. Ahora deja que el aire suba hasta llenar tu  -instruyó. Nuestro bienestar emocional está directamente li gado con el fluir rítmico de nuestra respiración. La respiración de una persona calma se hun de en el abdomen.”

Cuando nuestra respiración es pareja, nuestras mentes están quietas

-Cuando sientas que respiras a gusto, relajada, puedes intentar una visualización creativa: grandes aliadas a la hora del decaimiento, cuando las fuerzas o la confianza en una misma flaquean.

Los  cerrados, la mirada (dentro de ti) dirigida hacia el entrecejo que es algo así como una pantalla en  en la que proyectar imágenes.

-Haz una  mental de ti misma. Observa cómo te ves: si es una imagen fuerte o débil, grande o pequeña….ve cómo te ves.

-Mírate bien y date una oportunidad de cambiar esa imagen que tienes de ti: elimina aquello que te disgusta.

Cambia tu imagen.

Hazla como la quisieras; pero no te circunscribas a lo exterior o a imposibilidades como querer ser negra siendo blanca o alta siendo baja: buscar esos cambios, por imposibles, es un engaño al que te llevas, como si te dijeras: quisiera cambiar pero no se puede.

Haz posible lo posible:

Cambia inhibiciones, timideces, miedos, inseguridades; hazte menos opaca o pequeña en tu interior.

-Graba en tu memoria esa nueva imagen que te has otorgado.

-Sin abrir aún los ojos vuelve a prestar atención a tu respiración y cuando sientas que estás en calma y a gusto los abres lentamente.

Puedes volver a esa imagen cuando te sientas flaquear o intentar otros cambios a través de visualizaciones que tú misma creas o encuentras.

-Puedes recurrir a las recapitulaciones: El propósito de la recapitulación es romper con las su­posiciones fundamentales que hemos aceptado a lo largo de nuestras vidas, romper con ellas te libera por el mero hecho de haber recordado.

Se trata de disponerse a dejar que los recuerdos más conflictivos; menos placenteros acudan; para ello irás llevando tu cabeza de izquierda a derecha y acompañando los movimientos con la respiración.

Cuando llevas tu cabeza hacia la izquierda, coges aire y hacia la derecha lo exhalas.

Barre tus pensamientos con la respiración de izquierda a derecha (ve sacándolos fuera de ti) mientras lo recuerdos irán fluyendo sin necesidad de que tú los busques.

Hablamos de autoconocimiento, de la convicción de saber que una es como es pero que tiene la posibilidad de lograrcambios a través de la memoria y la mirada puesta en una misma: mirarse, observarse, trabajar con una misma; en soledad y en interacción. En momentos difíciles y sencillos. Mirando lo mejor y lo peor de una misma.

-Puedes plantearte otra manera de solucionar tus problemas, para lo que seguirás un breve y simple esquema que te permitirá intentar romper el círculo del estancamiento.

-Descríbe tu dificultad claramente; aún por escrito.

-Plantéate un objetivo claro: qué deseas de esa situación.

Haz una lista interminable de soluciones posibles; no rechaces ninguna; aún las más disparatadas.

-Piensa qué puede ocurrir si eliges cada una de las alternativas que te has planteado.

-Elige la que creas la mejor solución y ponla en práctica. (Si no obtienes lo que esperabas, eliges la siguiente que has seleccionado y vuelves a probar).

Recurre a los cuentos terapéuticos, también llamados cuentos que curan.

Escribe un cuento con sólo dos requisitos: en tercera persona (ella era…él decía) y con final feliz.

Los cuentos liberan, en  por ser creativos, crear implica la posibilidad de tener diferentes respuestas para una misma situación; como dice la Doctora Mónica Bruder en su libro “El cuento y los afectos”.

Estas propuestas y las que tú vayas descubriendo a medida que te adentres en este mundo que señala otros caminos implican, básicamente, una invitación a encontrar diferentes respuestas para la misma situación, descubrir que no hay sólo una como hasta ahora has creído; pero en particular que valores quién eres, qué puedes; que valores tu identidad como tan bien lo expresa Javier Villafañe en su cuento “Los sueños del sapo”: Que relata los sueños de un sapo que desea ser en ocasiones una nube, en otras un árbol, el , o hasta el viento.Nada lo convencía, hasta que finalmente tiene el mejor sueño de todos: sueña que es sapo.

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