Me insulta, me humilla, me desprecia… Cuidado con los malos tratos psicologicos

A veces las relaciones muestran una dinámica particular en la que todo apunta contra el cónyuge como blanco de agresión, y no es raro que incluso uno de los cónyuges atormente al otro haciéndole intolerable la vida; lo curioso es que ese odio y agresividad no se muestra igual ante los superiores, los rivales u otras personas ajenas al vínculo, sólo sucede con la pareja…

Te trata con agresividad, no tiene en cuenta tus sentimientos, es cruel… Cuando esto sucede, se ha perdido el respeto a la pareja, y hay que remediarlo cuanto antes, pues es claramente un caso de agresión psicológica que puede llegar a más, pues como destaca Teresa Vaquero, de Grupo Luria: “Es importante saber gestionar nuestras emociones de ira, enfado, frustración,…eso es un  personal. Si mi  se comporta de esta manera es imprescindible que se responsabilice y se ponga en  de un profesional que le enseñe el manejo y gestión emocional. Sin ese paso previo, cualquier esfuerzo por mejorar la  será en vano.

El diagnóstico:  psicológicos
Cuando el conflicto se enquista y es duradero se almacena presión que puede ser fuente de violencia. Tal como detalla Isabell Durá, licenciada en Ciencias Políticas, máster en malos tratos cursado en Inglaterra y actualmente voluntaria en centros de acogida, “el maltrato psicológico es fuente de muy graves conflictos familiares y de pareja y consiste en el uso regular de palabras malsonantes, insultos, descalificaciones, humillaciones, gestos groseros… Para detectar discusiones fuera de la normalidad, pensad que se puede discutir pero siempre con respeto”.

Y esto, como indica Teresa Vaquero, “no implica que no podamos discutir o rebatir opiniones, pero siempre respetando a la persona. Y debe ser mutuo”. Además, después de un enfado la reconciliación debe llegar pronto, y sin que posteriormente se recuerde la discusión para hacer daño.

Si eso empieza a suceder, nos encontramos frente a un problema grave que representa un fenómeno viejo, lo novedoso es su denuncia como problema social.

El tratamiento: hay que recurrir a un especialista
El respeto hacia uno mismo nos debe llevar a desear que nuestra pareja permanezca con nosotros, sólo y exclusivamente si nos quiere y trata correctamente.

No debemos caer tampoco en responder a los insultos o descalificaciones, pues es un juego peligroso. Hay que cuidar el trato que tengamos para que en ningún momento resulte ofensivo y en las discusiones, evitar siempre los gritos o malos gestos transmitiéndole nuestra opinión o discrepando cuando el otro haya terminado de hablar.

Es importante dejar que se exprese sin interrupciones. En definitiva, trata a tu pareja como quieras que te trate a ti.

Cuando se tiene un mal día, no se debe descargar el mal  sobre la pareja. Si intuimos que va a ser así por nuestra parte o la del otro, tal vez sea mejor que nos tomemos un tiempo para estar a solas, reflexionar y dejar que pase ese mal humor.

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