Mujeres que aman demasiado. Querer no significa humillar

Lentamente te vas desprendiendo de todo: trabajo, amigos, iniciativas, sueños: tú misma

Si algo de esto te ocurre, tú estás sufriendo. Tú amas demasiado– Amas demasiado cuando amar significa sufrir.

– Cuando hablas más de él/ella que de ti.
– Si siempre disculpas su mal , su mal carácter, su indiferencia o sus desaires.
– O realizas grandes sacrificios, aún tu propia postergación, para ayudar a esa persona de la que dependes.
– Cuando crees que no puedes vivir sin esa persona.
– Cuando las personas amables, estables o confiables no te atraen y te parecen aburridos.
– Cuando sólo muestras lo bueno y ocultas lo malo de tu acompañante. “Te ocultas” lo malo, especialmente.
– Cuando te crees culpable de cada fracaso y te exiges más a ún en la siguiente  que estableces.

– Tienes pánico al abandono y por ese motivo estás dispuesto/a a todo para evitar que la relación se disuelva.
– Necesitas del otro para sentirte completa/o.
– No crees poder sobrevivir a la ruptura / sin el otro.
– Imposibilidad de expresar disconformidad; porque en una relación así no tienes voz.
– Temor excesivo a la pérdida. A la vuelta a la soledad. Como si en esa relación no estuvieras sola/o aún acompañado/a.
– Angustia.
– Aislamiento, pues el  que te da sostener una  así hace que te retires cada vez más del mundo. Así vas, precisamente, hacia lo que más temes: la soledad

“…y una mañana, al ver que mi árbol no tenía hojas me doy cuenta de que también me he olvidado de mi jardín.
Comienzo a sentir  de que haya pasado el plazo para mis inscripciones en la Universidad, y casi de haber perdido el mundo; estoy como en un convento”.- Christiane Rochefort, El reposo del guerrero, Editorial Losada.

¿Qué puedes hacer por ti?

– Tomar conciencia de tu enfermedad es más fácil que sufrir esta vida que impone el amar demasiado.
– Fortalece tu autoestima.
– Ponte en pie de igualdad con tu pareja (y con el mundo)
– Ten la pareja que quieres y en el momento en que la deseas. No la que consigas.
– La felicidad está en tu interior. Te pertenece. Es tuya. No necesitas que nadie te regale los sentimientos que te pertenecen.

– No temas los desacuerdos. Aprende a opinar.
– Una pareja debe lanzar a sus integrantes a una vida plena…no debe anclarlos a la pasividad y la monotonía. No puede ser algo que impida los logros personales. Una pareja es un espacio de crecimiento
– No te engañes más, amando equivocadamente, buscando, desesperadamente, no ver qué pasa contigo.

Si eliges recuperarte, si recorres el camino hacia la recuperación dejarás de ser un  o una  que sufre por amor. Pasarás a ser una persona que se ama lo suficiente como para evitar el dolor. Buscarás lo que es bueno para ti: el amor, la alegría.

Lograrás una sensación de libertad y de mayor poder. Dispondrás de esa energía que ahora mal-usas; energía que usarás en tareas más provechosas.Si estás dispuesto/a a aceptar esto, algo puede crecer y desarrollarse y podrás llegar a estar plenamente viva…
No es fácil. Es posible.

SOLO POR AMOR- Cuentos para pensar – Jorge BucayCamino por mi camino.

Mi camino es una ruta con un solo carril, el mío.
A mi izquierda un muro eterno, separa mi camino del camino de alguien que transita a mi lado, del otro lado del muro. De vez en cuando en este muro hay un agujero, una ventana, una hendidura… y puedo mirar hacia el camino de mi vecino o vecina. Un día mientras camino, creo ver, del otro lado del muro, una figura que pasa a mi ritmo, en mi misma dirección. Miro esa figura: es una mujer, es hermosa. Ella también me ve. Me mira. La vuelvo a mirar.

Le sonrío… y me sonríe. Un momento después ella sigue andando su camino y yo apuro la marcha porque espero ansiosamente la próxima oportunidad de cruzarme con esa mujer. En la próxima ventana me detengo un minuto. Cuando ella llega, nos miramos a través de la ventana.

Parece tan encantada conmigo como yo con ella. Le digo por señas lo mucho que ella me agrada. Me contesta por señas. No sé si significan lo mismo que las mías, pero intuyo que ella entiende lo que quiero decirle.

Siento que me quedaría un largo rato mirándola y dejándome mirar, pero sé que mi camino continúa…
Me digo que más adelante en el camino, habrá seguramente una puerta y quizás pueda yo cruzar a encontrarme con ella. Nada da más certeza que el deseo, así que me apuro por encontrar la puerta que imagino.

Empiezo a correr con la vista clavada en el muro. Un poco más adelante la puerta aparece. Allí está del otro lado, mi ahora deseada y amada compañera, esperando, esperándome. Le hago un gesto, ella me devuelve un beso en el aire. Me hace una seña como llamándome. Es todo lo que necesito. Emprendo contra la puerta para reunirme con ella, de su lado del muro.

La puerta es muy estrecha, paso una mano, paso el hombro, hundo un poco la panza, me retuerzo un poquito sobre mí mismo, casi consigo pasar mi cabeza pero mi oreja derecha se queda trabada. Empujo. No hay caso, no pasa. Y no puedo usar mi mano para torcerla, porque no podría poner ni un dedo allí… No hay espacio para pasar con mi oreja, así que, tomo una decisión… (Porque mi amada está allí, y me espera…). (Porque es la mujer que siempre soñé y me llama…)

Saco una navaja de mi bolsillo y de un sólo tajo rápido, me animo a darme un corte en la oreja para que mi cabeza pase por la puerta.

Y tengo éxito, mi cabeza consigue pasar… Pero después de mi cabeza, veo que es mi hombro el que queda trabado. La puerta, no tiene la forma de mi cuerpo. Hago fuerza, pero no hay remedio, mi mano y mi  han pasado, pero mi otro hombro y mi otro brazo no pasan… Ya nada me importa, así que… Retrocedo, y sin pensar en las consecuencias, tomo envión y fuerzo mi paso por la puerta.

Al hacerlo, el golpe desarticula mi hombro y el brazo queda colgando como sin vida, pero ahora, afortunadamente, en una posición tal que no puedo atravesar la puerta… Ya casi… casi, estoy del otro lado. Justo cuando estoy a punto de terminar de pasar por la hendidura, me doy cuenta de que mi pie derecho se ha quedado enganchado del otro lado.

Por mucho que fuerzo y me esfuerzo, no puedo pasarlo. No hay caso, la puerta es demasiado angosta para que mi cuerpo entero pase por ella. Demasiado angosta, no pasan mis dos … No lo dudo. Estoy ya casi al alcance de mi amada. No puedo echarme atrás… Así que, agarro el hacha, y apretando los dientes, doy el golpe y desprendo la pierna. Ensangrentado, a los saltos, apoyado en el hacha y con el brazo desarticulado, con una oreja y una pierna menos, me encuentro con mi amada.

Le digo:

-Aquí estoy. Por fin he pasado. Me miraste, te miré, me enamoré. He pagado todos los costos por ti… Todo vale en la guerra y el . No importan los sacrificios… valían la pena si eran para encontrarse contigo… para poder seguir juntos… juntos para siempre…

Ella me mira, se le escapa una mueca y me dice:

– Así no, así no quiero… A mí me gustabas cuando estabas entero.

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