Educando: El mito de las dos horas de digestión

Todos hemos oído hablar de los ‘cortes de digestión’. Hay pocas cosas que desesperen a un niño más que esperar dos horas o dos horas y media para poder bañarse en la playa o en la piscina. En vacaciones, es una guerra diaria tener que explicarle -y explicarnos, cuando los niños éramos nosotros-  que debe esperar a hacer la digestión porque, sino,puede ser peligroso. Pero, ¿Qué hay de verdad en ello?

Bañista en la playa

Bañista en la playa

En primer lugar, debemos decir que lo que llamamos popularmente ‘corte de digestión’ no es exactamente eso. Trataremos de explicarlo. Realmente, se trata de un problema de cambio repentino de temperatura. Cuando hace calor, los vasos sanguíneos que se encuentran bajo la piel están muy abiertos, con objeto de facilitar lacirculación periférica, la cual hace posible la refrigeración del cuerpo. El ritmo cardiaco aumenta también con el mismo fin.

Si uno entra repentinamente en el agua fría, la piel se enfriará con mucha rapidez y los vasos sanguíneos se contraerán bruscamente (‘Vasoconstricción’), empujando a la sangre periférica hacia el interior del cuerpo y aumentando la presión sanguínea y provocando hipertensión.

Para evitar ésta y sus efectos perniciosos, el corazón bombeará más despacio, produciendo una menor llegada de sangre al cerebro y, con ello, un déficit de oxígeno en el mismo que puede causar pérdida de conocimiento.

ero no es ésta la única complicación a que podemos vernos abocados. Si la hipertensión que se genera es muy elevada, puede llevarnos a un paro cardiaco.

¿Qué tiene que ver la digestión en todo esto? Muy sencillo: el proceso digestivo aumenta la temperatura corporal y hace que el corazón trabaje más y, por tanto, sea, igualmente, más vulnerable. Es decir, si ya no es recomendable de por sí entrar en el agua bruscamente a causa del cambio de temperatura, menos lo es haciendo la digestión, pues el choque es más fuerte y el riesgo mayor.

Una persona tomando un baño

Una persona tomando un baño

Por tanto, la prevención de no bañarse mientras se está haciendo la digestión es un hábito muy saludable. Y, además, hay otras pautas que podemos seguir a la hora de entrar en el agua para preparar nuestro sistema circulatorio ante la variación brusca de calor: mojar antes del baño las partes del cuerpo que están a mayor temperatura:la zona trasera de la nuca donde se halla el hipotálamo, el torax, la espalda y hombros y las muñecas; entrar gradualmente en el agua; y nunca bañarnos durante la digestión o tras haber ingerido bebidas alcohólicas (éstas, igualmente, aumentan la temperatura corporal).

Del mismo modo, una vez dentro del agua, es necesario salir inmediatamente si presentamos alguno de estos síntomas: dolor de cabeza, temblores, problemas auditivos o visuales, calambres o angustia y cansancio repentinos.

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