Cuando el deseo sexual disminuye

El deseo sexual de una pareja está siempre en alza al comienzo de una nueva relación pero, a medida que el tiempo transcurre, especialmente en el caso de existir convivencia, las necesidades sexuales tal vez sigan siendo igualmente perentorias, pero surgen otros aspectos de la relación. 
Son muchas las personas que hacen hincapié en la misma necesidad de afecto y compañía que de sexo. La media de las relaciones sexuales es, al parecer, de dos o tres veces a la semana, siempre y cuando esté incluido además el componente afectivo.

El deseo sexual de una pareja experimentará una considerable reducción tras varios años en compañía, un factor que no deberá afectar a la relación siempre y cuando se trate de una cuestión mutua. Los problemas surgen cuando la pérdida de la libido afecta a sólo uno de ellos, en cuyo caso el otro se sentirá frustrado, enojado, rechazado y desconfiará en la fidelidad de su compañero. Empezará a preocuparse por la salud o el estado mental de su pareja, pudiendo aparecer asimismo la sensación de haber perdido atractivo o mérito.

El sexo es una parte de nuestras vidas que, en ocasiones, se da por sentado cuando todo funciona a la perfección pero, en caso de no ser así, adquiere gran importancia y afecta a todos los aspectos de nuestra vida diaria. La libido puede verse afectada por todo tipo de preocupaciones, desde el simple hecho de ser descubiertos por los hijos, hasta problemas de salud o dificultades laborales o económicas.

La pérdida de la libido se debe a veces a problemas de salud, como complicaciones de próstata, una posible o reciente operación de histerectomía, problemas menopáusicos, dolores de espalda, u otro tipo de enfermedad. Si el problema no radica en la salud, el motivo puede ser psicológico.

Incidentes dentro o fuera del hogar que para uno son normales, para otro pueden resultar preocupantes, siendo quizás motivo de desconcentración, falta de erección o ausencia de lubricación. En momentos así, la comunicación es un elemento fundamental.

Si el culpable de la pérdida de la libido es el estrés, tal vez la razón subyacente sea el aburrimiento. El sexo para uno de vosotros puede haberse convertido en una rutina, tras seguir las mismas pautas en el mismo lugar al mismo tiempo. Piensa en la última vez que hicieron el amor. Pregúntate si hubo algo distinto a la vez anterior. En caso negativo, ¿por qué no?, ¿sentistes alegría después?, ¿sentistes frustración?, ¿o fue una necesidad pero qué bien que se ha acabado?. Si la respuesta a cualquiera de estas preguntas te preocupa, tal vez haya llegado el momento de añadir un poco de salsa picante a vuestra vida amorosa.

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