Pedofilia. ‘¡Con los chicos, no!’

 

La pedofilia se define como la implicación de niños o menores dependientes e inmaduros en cuanto a su desarrollo, en actividades sexuales que no comprenden plenamente y para las cuales son incapaces de dar un consentimiento.

Se trata de un “Trastorno de la identidad sexual” que se caracteriza por la preferencia, compulsiva o destructiva, de un adulto por las relaciones sexuales con niños.

Estas actividades pueden ir, entre otras, desde desnudarlos, masturbarse en su presencia y realizarles el sexo oral, hasta penetrarlos vaginal, oral y/o analmente con el dedo, objetos extraños o el pene, con diversos grados de fuerza. También pueden forzarlos a ver películas pornográficas o a estar presentes en escenas sexuales, participando como espectadores o no, sesiones fotográficas con desnudeces propias y/o ajenas, etc. etc. etc.

Estas actividades pueden ocurrir con hijos, ahijados y familiares, o niños de otras familias. Las conductas pueden comenzar en la adolescencia o en la edad intermedia, y su curso es habitualmente crónico.

En la mayoría de los casos, el transgresor es un conocido, pariente o amigo del niño. A menudo se les considera violadores de niños, pero puede ocurrir que sus actos no vayan más allá de caricias exageradas. La pedofilia puede manifestarse sin que se observe ningún desorden de pensamiento, de afecto o de conducta por parte de quienes la ejercen. 


¿Cuáles son los efectos de la pedofilia en las víctimas?

El impacto varía, influyen la duración del abuso y si se realizaron o no actos sexuales genitales. En la adultez muchas víctimas de incesto o pedofilia contraen fobias sexuales. Para ellos el sexo puede evocar memorias vívidas y aterradoras de lo que vivieron en la niñez. Las secuelas psíquicas sufridas en la infancia producen miedo, vergüenza y culpa. La inmensa mayoría de las personas afectadas por el abuso sexual guardan toda la vida el secreto y sienten un gran rechazo a tener una vida sexual activa.

Algunas investigaciones demuestran que:

  • El abuso sexual de niños/as es mayor que el abuso físico o los golpes.
  • Entre el 75% y el 90 % de los niños/as afectados no lo cuentan a nadie.
  • El 97% de los abusadores son hombres.
  • El 92% de las abusadas son niñas.

¿Cómo saber si un niño ha sufrido abuso sexual?

  1. El niño teme que lo vean desnudo (al bañarse, por ejemplo) cuando antes no lo sentía.
  2. Muestra síntomas físicos como cefalea, dolor de estómago y otros síntomas de estrés.
  3. Manifiesta ansiedad, miedo, vergüenza o malestar cuando se hace referencia a la conducta sexual.
  4. Se vuelve demasiado emotivo e irritable
  5. Realiza acciones peligrosas como saltar de lugares altos o conducir una bicicleta a gran velocidad.

Existen casos en que los niños son victimizados por otros niños o adolescentes. La consumación del abuso está asociada a la victimización del transgresor cuando niño (”hipótesis del abusador abusado”, tal que parecen escoger víctimas de una edad específica de acuerdo a la edad de sus propias experiencias de victimización).

 

En la actualidad nos dirigimos hacia un consenso que refiere que la actividad sexual niño-adulto debe ser combatida como una infracción a los derechos de los niños.

 

No todos los pedófilos son necesariamente iguales ni parecen operar con las mismas estrategias. Hay pedófilos de orientación heterosexual u homosexual. Unos son violentos, mientras otros son seductores de niños.

 

Muchos pedófilos se valen de amenazas a niños para impedir que hablen. También ganan la confianza de la madre, se casan con ella, comercian con otros pedófilos, y adoptan o raptan niños en países en desarrollo. Están atentos con las necesidades del niño, buscando retener su afecto, interés o lealtad y silencio. Para atraerlos usan el chantaje, los regalos y los juegos; para asegurar la continuación de su acatamiento usan la fuerza, la ira, las amenazas y el chantaje; y sistemáticamente desensibilizan al niño a través del contacto físico, la conversación sobre sexo, y la persuasión.

 

La ausencia de consentimiento por parte de la víctima y el abuso de poder por el perpetrador para lograr el abuso, determinan la naturaleza de la relación.

Perfil de un pedófilo

 

Cuando alguien elabora mentalmente la imagen de un pedófilo seguramente pensará en individuo entrado en años, con cara de libidinoso, de aspecto desagradable y siniestro.
Es probable también imaginar que lleva una vida rara, oscura y solitaria.

 

Pero la pedofilia se da en personas con diversos aspectos físicos, con distintos niveles sociales, culturales y económicos.

 

Un pedófilo puede ser un empresario exitoso o un indigente, una persona que ocupe cargos prestigiosos en una sociedad o un marginal, puede ser solitario o estar en pareja, incluso ser un padre de familia.

 

El perfil del pedófilo sólo puede ser elaborado a nivel psicológico tomando en cuenta antecedentes de la infancia del sujeto; algunas características comunes en los casos de pedofilia son:

* Haber sufrido él mismo abusos sexuales o violaciones en la infancia.

* Infancia desarrollada en un ambiente promiscuo.

 

¿Cómo es posible que una persona sea capaz de cometer abusos sexuales con niños/as?

Todas las investigaciones al respecto revelan que el pedófilo suele ser:

  • Hombre.
  • Mediana edad.
  • Solitario.
  • Conservador en sus actitudes sexuales.
  • Con creencias religiosas firmes.
  • Con tendencia a la ingesta excesiva de alcohol.

Las personas que efectúan abusos sexuales en menores raramente dañan físicamente a sus víctimas inocentes. El adulto aprovecha el poder que le otorga la fuerza física y la edad pero, por sobre todo la confianza y la dependencia afectiva del niño/a. Por lo general, sólo trascienden a la opinión pública cuando son seguidos de muerte o por denuncias judiciales.

 

En los sujetos pedófilos el impulso aparece en forma abrupta.

 

¿Cómo se previene el abuso sexual en los niños/as?

 

1. EDUCACIÓN DE LOS/LAS NIÑOS/AS. Es imprescindible educar a los niños/as, desde edades muy tempranas (4 a 6 años), se les debe explicar:

  • Qué son los abusos sexuales.
  • Quiénes pueden abusar sexualmente de ellos/as.
  • Qué hacer cuando alguien pretenda abusar de ellos/as.

En todos los casos no se los debe asustar ni ofrecerles una visión negativa de la sexualidad

 

2. EDUCACIÓN DE LOS PADRES. Es fundamental que los padres sean conscientes de este problema y soliciten ayuda profesional para saber cómo hablarles de la sexualidad a sus hijos. La familia y la escuela son los lugares ideales para ofrecer este tipo de educación.

 

3. CAPACITACIÓN DE LOS PROFESIONALES. Maestros, profesores y otros profesionales de la educación, profesionales de la salud, etc.., que estén en contacto con menores, deben conocer la naturaleza del problema y explicarlo a los niños/as.

 

¿Qué debe hacerse con un niño/a que ha sido objeto de abuso sexual?

  • Hacerlo hablar para que pueda liberar todos los sentimientos de odio, rabia, agresividad y confusión.
  • Rodearlo/a de protección. Es fundamental que el niño/a se sienta protegido/a.
  • Separarlo/a del abusador, inclusive en los casos de que sea el padre o un miembro cercano de la familia.
  • Reducirle los sentimientos de culpa.
  • Buscar “urgente” ayuda profesional.  

 

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