El coito doloroso

Así como la anorgasmia femenina, puede ser originada por factores orgánicos, pero también por factores psicológicos, en el caso del coito doloroso, también intervienen los orgánicos y otros relacionados a vivencias personales, culturales y de crianza, ya que generalmente se trata de un trastorno psicosomático.

El dolor durante el coito puede deberse además a factores traumáticos, como en el caso de abusos sexuales o violaciones, a factores de aprendizaje, una educación restrictiva o errónea acerca de la sexualidad, a factores relacionales, problemas de pareja, estimulación deficiente o inadecuada y a factores personales como en el caso de trastornos de ansiedad y depresión.

En general, se denomina coito doloroso, cuando la penetración o el intento de ésta, provoca en la mujer un intenso dolor, lo que la dificulta o imposibilita a mantener relaciones sexuales.

Existen dos tipos de coito doloroso: la dispaurenia, que es cuando el dolor se presenta al comienzo o durante la relación sexual, pero a pesar del dolor, se puede mantener la misma, y el vaginismo, que es cuando se produce un espasmo o una contracción involuntaria del músculo de la vagina acompañado de un intenso dolor, por lo cual se hace imposible la penetración.

En el caso de este último, el dolor se presenta al intentarse introducir el pene, pero hay casos en los cuales la mujer no puede colocar ningún objeto en el interior de su vagina, ya sea tampones o los dedos, dado el dolor que le provoca, hasta incluso hay mujeres que no pueden realizarse controles ginecológicos o el papanicolau.

Los tratamientos para ambos trastornos, se basan en la relajación y en el aprendizaje necesario para controlar los músculos de la vagina, en el desarrollo de la autoconfianza y en la pérdida del temor a la relación sexual, mediante técnicas específicas.

Cuando la lubricación natural de la vagina es insuficiente o no es posible, el coito suele resultar doloroso, en este caso, se recurre al uso de lubricantes artificiales, los cuales se colocan inmediatamente previos al coito, para que la relación sexual no provoque incomodidad y sea más placentera.

Si sufres de dolor al momento de mantener relaciones sexuales, no temas en consultar con un especialista, ya que con la terapia adecuada podrás conseguir una vida sexual satisfactoria.

 

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