¿En qué consiste la dieta mediterránea?

 

Todos los estudios médicos que se han venido realizando acerca de la salud de los europeos insisten en que la esperanza de vida es mayor en los países del sur que en los del norte. Este hecho se atribuye a la mayor cantidad de horas de sol, al carácter de sus habitantes y a otros factores. Pero, sobre todo, a la dieta mediterránea. Es decir a los hábitos nutricionales que tenemos los sud-europeos y, más concretamente, los griegos, los italianos y los españoles.

   Atunes

¿En qué consiste esta dieta? Según los expertos, las características básicas de la misma –intentaremos explicarlas de forma inteligible, lejos de “monoinsaturados”, “polisaturados”, etc-  son las siguientes: consumo abundante de cereales, legumbres y verduras. Consumo bajo de grasas animales, como la mantequilla y las carnes rojas, es decir, las de ternera, cerdo, etc, en favor de las carnes blancas –pollo, pavo, conejo-, que son más ligeras y cuyo uso también es moderado.

Se prefieren los pescados, sobre todo el azul (atún, sardina), cuyas grasas son más beneficiosas. Utilización generosa de hierbas aromáticas en detrimento del exceso de sal. Beber un poco de vino en las comidas (un vasito). Asímismo, la mayoría de las grasas que se consumen son mediante el aceite de oliva (monoinsaturadas), los frutos secos y el mencionado pescado (poliinsaturadas).

 A estos elementos básicos de la dieta, los investigadores añaden -como beneficiosas para la salud- algunas costumbres culturales propias de la parte sur del continente. Las principales son elaborar platos sabrosos y cuidadoscomer de forma relajada, en compañía de familia y amigos, disfrutando de la comida; y hacer media hora aproximadamente de siesta después de comer.

 

 

Por tanto, dos de los aspectos más importantes de nuestra dieta son el aceite de oliva y los pescados. El primero, además de protegernos del temido colesterol, tiene otras ventajas, como su alto contenido en carotenos y vitamina E y siempre es conveniente consumirlo en estado virgen, pues, al refinarlo, se calienta a altas temperaturas y sus ácidos grasos se saturan. Respecto a los pescados, sobre todo los azules, tiene un alto contenido en ácidos grasos de la serieomega-3, altamente beneficiosos, ya que son componente fundamental de los fosfolípidos de las membranas celulares e influyen decisivamente en su capacidad de llevar a cabo intercambios químicos.

En resumen, si queremos cuidarnos, ya sabemos lo que debemos hacer: pasta, arroz, verdura y legumbres, abundante fruta, aceite de oliva virgenpoca carne y mucho pescado, pan integral y especias sustitutivas de la sal. Todo ello, en compañía de la familia, regado con pequeñas cantidades de buen vino y un ratito de siesta.

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