Educando: Consejos para afrontar la timidez

 

Podría decirse que todas las personas somos tímidas en mayor o menor grado: todos sentimos pudor a hacer alguna cosa. No obstante, esto es normal. La timidez es más complicada que eso. Podría definirse –siguiendo al diccionario de la R. A. E.- como “la situación de inseguridad o vergüenza de uno mismo que una persona siente ante situaciones sociales nuevas y que le impide relacionarse de forma normal con los demás.

Carl G. Jung fue quién aplicó por vez primera el término "introversión"Es un mal muy común y, sin duda,limita a quién lo padece a la hora de alcanzar sus metas vitales. Y, como la idea general es que es un problema innato, no se hace lo suficiente para evitarla. Pero las habilidades sociales, al igual que otras, pueden desarrollarse, mejorando nuestra relación con otras personas. 

¿Cómo podemos evaluar nuestra timidez? Es sencillo, sólo hay que hacerse una serie de preguntas a uno mismo: ¿Me preocupa caer bien a la gente? ¿No se pedir un favor a un amigo? ¿Tengo dificultades para hacer una crítica a un familiar o a un amigo? ¿Tengo miedo a decir “no”?Si hemos respondido de forma afirmativa a una o más de estas preguntas, podemos considerarnos una persona tímida.

Sin duda, mejorar nuestra timidez llevará su tiempo. Por ello, cuanto antes nos pongamos manos a la obra, mejor. En primer lugar, debemos mejorar nuestra habilidad para expresarnos verbal y gestualmente. Para ello, es bueno practicar. Situémonos frente a un espejo e imaginemos que estamos en una conversación comprometida. Hablemos tal como lo haríamos de ser así. De este modo, comprobaremos nuestros defectos expresivos y podremos mejorarlos. Quizá la primera vez no salga como esperamos, pero debemos perseverar.

 

Representación de la timidez

De todos modos, proponemos algunasideas que son ciertas y que debemos tener presentes cuando entablemos una conversación: no intentemos adivinar lo que los demás están pensando de nosotros, probablemente nos equivoquemos. Es, por otra parte, bueno tener actitud positiva: estar predispuesto al aprendizaje (por ejemplo, “la próxima vez lo haré mejor”). Igualmente, resulta acertado mirar a la cara al interlocutor y utilizar un tono de voz adecuado y firme.

Si todo esto nos resulta muy complicado, debemos recordar siempre que, en una conversación, todos tenemos una serie de derechos: tenemos derecho a cometer errores; a opinar diferente y a cambiar de opinión; a protestar cuando recibimos un trato inadecuado (en una tienda o un bar, por ejemplo); a contar nuestros problemas a los demás; y, por último, tenemos derecho a decir “no”.

Si tenemos presentes estas técnicas y nuestros derechos, probablemente, la próxima vez nos cueste menos trabajo dirigirnos a los demás.

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    • Néstor Flores Hernández
    • 2/03/09

    Esta el camino fácil………unas copas de wisky quitan la timidez…..

    • Csar
    • 8/03/09

    q dices el alcohol es un mda casi siempre

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