Educando: La Parafilia

 

 

 

Antes de hablar acerca de este tema, sería bueno comentar qué es una parafilia, ya que así podríamos tal vez entender mejor acerca del tema. Pues bien, hablando en líneas generales, las parafilias son un conjunto de conductas y tendencias (que bien podrían ser comunes o no) durante el mismo acto sexual de los seres humanos.

Entonces, las parafilias son una manera sexual de comportarse en donde el placer no necesariamente se vincula con el acto copulativo propiamente, sino que se da de alguna otra manera o actividad.

A decir verdad, las parafilias son consideradas como parte integral de la psique normal de los seres humanos, de hecho para muchos psicólogos son consideradas como inofensivas, a menos que estas estén enfocadas a un objeto que pueda causar daño a sí mismo o hacia la otra parte o también cuando no se puede dar un buen funcionamiento de la sexualidad de ambas partes, es decir cuando no hay una comodidad de los participantes durante el acto. De hecho, una conducta parafílica se instaura y también refuerza durante la época de la pubertad. Entonces, a raíz de esto podemos hablar de los insultos, y humillaciones que le gusta recibir a algunas personas durante el acto sexual.

La humillación

En líneas generales, la humillación toca importantes temas emocionales, sin embargo, en el campo de la sexualidad esto es mucho más complejo. Así, lo mejor será que sea consensuada y que la parte que humilla tenga alto grado de atención y comunicación con la otra parte, para que así, se asegure que el resultado final es el deseado y no el del abuso. Poniendo un ejemplo, una persona que es sumisa puede disfrutar que la insulten solo de algunas maneras pero de otras podría resultar terriblemente ofendida y por tanto, ya no resultaría placentero.

 

 

 

El fetichismo sexual

En lo que respecta al juego de la humillación este se encuentra conectado con el fetichismo sexual, esto quiere decir que ciertas actividades no sexuales se pueden sexualizar ya que se asocian a un estado de excitación. De hecho, también puede ir asociado al exhibicionismo, es decir que algunas personas quieren que otras sean testigo de la propia degradación, es decir sienten una excitación al ver que otros los miran.

Otro ejemplo podría ser cuando algunas personas que utilizan insultos durante el acto sexual para sentir que no son de esa manera, es decir los utilizan como una manera de superar sus inhibiciones sexuales. Por ejemplo, una pareja de homosexuales podría usar la palabra “maricón o cualquier otra palabra asociada a la homofobia.

De otro lado, algunas personas tienen fantasías sexuales con respecto a la humillación  y otras, en realidad, lo convierten en una forma de vida. Así, son muy comunes las fantasías sexuales que emplean una humillación suave por ejemplo aquí se encuentran la humillación al hacer de mascota o al hacer de bebe, estos son llamados los juegos de roles y también podrían interpretarse como una manera de poder tener más confianza entre la pareja.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que existen diferentes formas de humillación que muchas veces pasamos por alto, por ejemplo, el deseo de ser encontrados mientras se tiene sexo en un jardín o en la calle, o cuando se finge una violación sexual (usualmente ambas partes imaginan la manera en cómo podrían comportarse en un situación como esa). Estos ejemplos son juegos emocionales suaves pero que de todas formas ponen en evidencia el estatus, la vulnerabilidad y el control de cada una de las partes.

De esta manera, la mayoría de personas tiene gran reparo en hacer pública una de estas fantasías o inclusive decírselo a su pareja por más erótica que pueda resultarle el llevarla a cabo. De hecho, si una persona descubre que su pareja tiene un fetichismo por la humillación es porque ambas se tienen un alto grado de confianza y porque una de ambas partes tuvo una gran lucha psicológica consigo misma para poder llegar a contarlo a la otra parte. Así, no cabe dudas que a muchas personas les preocupa ser ridiculizadas por su fetichismo, y si fuese su pareja quien lo empieza a ridiculizar, el resultado seria psicológicamente catastrófico.

El disfrazarse de mujer es una de las parafilias más comunes

El caso de Ana: a mí me gusta pero a él no

Si bien hemos revisado situaciones en las que ambas partes se encuentran  de acuerdo ahora veremos el caso de Ana que cuenta que le excita en sobremanera que su pareja le diga comentarios soeces o que la humille durante el acto sexual. Sin embargo, también manifiesta que a su novio no le gusta mucho dicha situación y que a pesar de eso, ella quiere cada vez más y más, lo cual le está haciendo sentir miedo.

No cabe duda que lo que plantea Ana es una tendencia siempre estará asociada al morbo, por lo que puede que esta tendencia se transforme en una parafilia, es decir que solo mediante la humillación Ana pueda llegar al placer sexual.

En tal caso, lo  mejor será ir donde un especialista ya que si bien es cierto las relaciones sadomasoquistas entre dos personas adultas son una perfecta vía de satisfacción, lo que se espera es que ambas partes muestren su consentimiento, de lo contrario, lo mejor es dejarlo en manos de un profesional.

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