Brasil: Una Nueva Potencia Mundial

Después de los logros alcanzados por China, que la llevaron a convertirse en el centro de atención de la economía mundial, parecía muy lejano que otro país subdesarrollado tuviera la oportunidad de convertirse en una potencia económica mundial. Sin embargo, los acontecimientos del último año hacen pensar que Brasil, el gigante sudamericano, está tomando el mismo rumbo que el gigante asiático.

Cuando el actual presidente brasileño, Luiz Inácio Da Silvallegó al poder en el 2.003, todas las calificadoras de riesgo mostraron de nuevo su incompetencia al calificar al país como riesgoso, dado el pasado sindical del nuevo mandatario. Hoy en día, a mitad de su segundo gobierno, el país ha ganado el grado de inversión en la deuda pública brasileña, la que otorgó la desprestigiada actualmente Standard and Poor’sAlgunas veces la vida es justa y da revancha a los merecedores de ella.

Lo primero que hay que decir es que la economía brasileña pasa desapercibida para los analistas de la economía mundial, dado que sus tasas de crecimiento no son tan importantes. Incluso para la región, unos indicadores cercanos al 4 y 5% anuales son bajos comparados con los de 7 y 8% que países como Venezuela o Perú tienen. No obstante, lo importante de Brasil es su constante nivel de crecimiento, así como su buen manejo económico.

Lo primero que hay que decir es que Brasil ha mantenido un cada vez más crecientesuperávit fiscal, pero con una mejora constante también en los indicadores sociales. Frente a esto, es muy importante anotar que la reducción de la deuda externa brasilera ha sido inmensamente significativa, teniendo en cuenta que la misma ha bajado desde un inmenso 40% del PIB hace ocho años, a un 15% del PIB a hoy en día. Lo anterior ha dejado como resultado para el país, que el superávit fiscal de hoy en día se ubique en un nada despreciable 4%.

Para llegar hasta acá, el gobierno carioca ha tenido que comprometerse con una férrea disciplina y un estricto ajuste, del que el presidente da Silva puede considerarse el más comprometido. A finales de la década pasada, el país sufrió una inmensa crisis fiscal, la que se gestó en el mal manejo de los recursos por partes de los estados de la Federación. En un fenómeno sin precedentes, el estado de Mato Grasso debió declararse en default, lo que hizo que el real se devaluara fuertemente y aumentara de manera considerable el costo de la deuda exterior brasileña.

 

Sin embargo, cuando Lula llegó al poder hizo las cosas que debían hacerse: impuso unaférrea disciplina fiscal, ordenó la economía y se acerco a los inversionistas extranjeros, quienes encuentran hoy en día en Brasil un excelente lugar para depositar sus recursos.

Uno de los factores más importantes de la economía brasileña es sin duda alguna su marcada diversidad del aparato productivo, así como de sus mercados de exportación. El 24% de las exportaciones brasileñas tiene como destino Europa, el 15& los Estados Unidos, un 9% para Argentina y para China un importante 7%. Siendo esos los mercados más importantes (las tres potencias mundiales y su principal vecino) es de anotar que tan sólo el 55% de su comercio exterior está enfocado en esos países. El resto se reparte en el resto del mundo.

Como suma de lo anterior, es también importante anotar que así como de variados son sus mercados, lo son los productos que venden. Brasil exporta bienes manufacturados como aviones, carros y maquinaria pesada, y también materias primas como petróleo, café e hierro. Teniendo en cuenta su potencial exportados en bienes producidos, además de los altos precios de las materias primas en los últimos años, es claro por qué Brasil tuvo ventas al exterior en 2.007 por una suma de 160.000 millones de dólares.

Como resultado de lo anterior, y de ser una economía muy dinámica, la revista Forbes ha publicado que 34 compañías brasileñas se encuentran entre las 2.000 más grandes del mundo, las que tienen un valor en Bolsa de 795.000 millones de dólares (más dinero que el rescate de la FED en los Estados Unidos). Entre las compañías citadas se encuentran el fabricante de aviones Embraer, las empresas de minería Vale do Rio yVotorantim, así como la petrolera Petrobras.

Sin embargo, la publicación tendrá que actualizarse muy pronto, puesto que dos fenómenos muy importantes sucedieron en Brasil, los que marcaran irremediablemente el futuro económico del país. El primero de ellos es el reciente anuncio de los bancos Itaú y Unibanco de haberse fusionado, en lo que será el banco más grande de toda América Latina, el sexto más grande de todo las Américas y uno de los 20 más grandes del mundo. La unión entre ambos entes financieros se dio como respuesta a la crisis desatada en los Estados Unidos, y trajo como ganancia un aumento considerable de la bolsa de valores de Sao Paulo, así como una mayor confianza depositada en el sistema financiero de ese país.

Por otro lado, la estatal petrolera Petrobras, podrá convertirse en los próximos años en una de las empresas más importantes del mundo, dado los últimos descubrimientos en esa área. Desde 2.006 Brasil consiguió la autosuficiencia, por lo que los nuevos descubrimientos lo convertirán en un inmenso exportador. Antes de los descubrimientos, Brasil tenía una producción de 2.1 millones de barriles diarios y se esperaba que para el 2.015 la producción llegará a 3.5 millones.

No obstante lo anterior, se calcula que el recién encontrado pozo de Tupi tendría más de 8.000 millones de barriles para explotar, y que los de Júpiter y Carioca estarían alrededor de 30.000 millones de barriles. Además de esto, es importante anotar que el crudo encontrado se caracteriza por ser liviano, que es el que requiere menos refinación yel más apetecido a nivel internacional.

Frente a todo esto, es muy entendible el por qué el país se está convirtiendo en el más importante líder regional, una de las fichas más importantes de la economía a nivel mundial, así como una democracia madura y fuertemente establecida. A pesar de todas la inquietudes que generó el que un presidente de la izquierda y con pasado sindicalista llegara al poder, la verdad es que Lula ha demostrado su talante de estadista al no aceptar la invitación para cambiar la constitución y poder volverse a postular para el cargo. Sin duda alguna, una lección que deberían tomar los demás presidentes suramericanos.

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