Realizar gimnasia acuática durante el embarazo facilita el parto

 

Hacer ejercicio aeróbico en el agua con regularidad durante el embarazo ayudaría a las mujeres a tener un parto sin uso de fármacos para aliviar el dolor, según afirma un nuevo estudio realizado en Brasil.  Menos de un tercio de las mujeres que hicieron tres sesiones de 50 minutos de “acuaeróbicos” por semana en el embarazo necesitó analgésicos durante el trabajo de parto, a diferencia de casi dos tercios de las madres de un grupo de control que no hizo ejercicio durante la gestación.

Estos son los resultados que obtuvo el equipo de la doctora Rosa I. Pereira, de la Universidad de Campiñas, en San Pablo. “Los bebés nacieron con el peso, la edad gestacional y la vitalidad adecuados, lo que confirma la tendencia existente en la literatura a señalar que la actividad física moderada regular no influye en la prematuridad ni el peso del recién nacido”, escribieron los autores.

 

Existe consenso de que el ejercicio es seguro para las mujeres con embarazos sin complicaciones, destacó el equipo. Hacer actividad física en el agua es especialmente beneficioso porque reduce el peso del cuerpo, alivia la inflamación y previene el acaloramiento, agregaron los investigadores.

Para analizar cómo los acuaeróbicos influyen en el embarazo, el trabajo de parto y el nacimiento, el equipo organizó al azar dos grupos de embarazadas: 34 hicieron ejercicio acuático y 37 no hicieron ejercicio (grupo de control). Los expertos comprobaron la aptitud física de las mujeres en tres momentos distintos del embarazo.

La capacidad cardiovascular y los latidos fetales se mantuvieron similares en ambos grupos durante el embarazo. No se registraron diferencias entre los grupos en cuanto a la duración del trabajo de parto o la probabilidad de tener una cesárea.

El peso al nacer, la edad gestacional y la vitalidad de los bebés fueron similares en ambos grupos.  El 27,3% de las mujeres que hizo “acuaeróbicos” solicitó analgésicos durante el trabajo de parto, comparado con el 64,9% del grupo de control.

La diferencia siguió siendo significativa aún tras considerar la cantidad de partos previos y el nivel educativo de cada futura mamá, que son dos factores que pueden influir en la posibilidad de que una mujer solicite analgésicos durante el trabajo de parto.

 

Las mujeres que habían hecho ejercicio durante el embarazo pudieron tolerar mejor los dolores del trabajo de parto porque habrían tenido un mejor estado “psicofísico”, sugirió el equipo. Aunque los resultados son evidencia sólida de que el ejercicio moderado es seguro en el embarazo, los autores señalaron que “se debe confirmar si hacer ejercicio es adecuado para el embarazo ya que la práctica de actividad física rigurosa en intensidad, frecuencia o duración está asociada con una bajo peso neonatal”.

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