El pasado cinco de diciembre se cumplieron setenta y cinco años desde que se abolió la “Ley Seca” en Estados Unidos. Fue uin experimento que salió mal, puesto que sus consecuencias fueron mucho más perniciosa que sus beneficios.
El objeto de la Enmienda 18 a la Constitución – que ése es su nombre real – era reducir el alcoholismo y, con ello, la delincuencia, la violencia doméstica y la pobreza y, para ello,prohibía la producción, venta y posesión de licores destilados.
Los promotores de la prohibición, que llevaban décadas luchando por imponerla, contaron con el apoyo de organizaciones tan dispares como los progresistas, los cristianos, las feministas, los negros del sur y hasta el Klu Klux Klan, además de los grandes capitalistas, comoJohn D. Rockefeller.
Pero la medida, que en su primer año de vigencia (1.920) tuvo éxito – en 1.919, el consumo per cápita de alcohol era de seis litros al año, mientras que en 1.921 bajó a medio litro -, se tornó pronto más perjudicial que beneficiosa. Es más, su efecto fue el contrario del buscado : la ilegalización provocó el aumento del precio de las bebidas, quese producían de forma clandestina o se importaban de contrabando desde México, Canadá y el Caribe. Asímismo, el Estado dejó de recaudar en concepto de impuestos sobre el alcohol quinientos millones de dólares. Además, al ser de peor calidad las bebidas, aumentaron las enfermedades derivadas de su consumo. Y, por último, aumentó la delincuencia.